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Kuna Yala, San Blas – Paseo por el día
12 abril, 2016

San Blas: una isla para cada día

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Entre el cielo, el mar y la arena de San Blas existe un paraíso atemporal, dibujado entre corales y aguas profundas de infinitos azules. Cada isla abraza a sus visitantes con majestuosos paisajes propicios para el descanso, la aventura y el arte.

El archipiélago de San Blas se extiende a lo largo de la costa norte del Istmo, al este del Canal de Panamá. 49 de sus islas pertenecen a los indios Guna que, desde 1925, cuentan con autoridades y leyes propias. 78 años después mantienen intactas sus costumbres ancestrales dándoles la oportunidad a los turistas de conocer un estilo de vida sencillo y de disfrutar la experiencia de pasar la noche en bohíos (pequeñas chozas).

Las playas rodeadas de arrecifes, algunos de los más antiguos del mundo, son propicias para practicar snorkeling, buceo y kayak. En el corazón de los pueblos indígenas las mujeres, que usan prendas adornadas con figuras geométricas de colores vivos, faldas largas, aros de oro en la nariz y collares, venden a los visitantes blusas hechas con molas; trozos de telas llamativas que se sobreponen y reflejan la cosmovisión de los Gunas y su vida espiritual.

Además de los tejidos, la economía de las islas depende de la pesca y de la venta de coco. En la comarca de los Guna, sobresalen las instalaciones turísticas, en su mayoría enfocadas en el ecoturismo (parte de ellas están en el sector de Cartí y en el corregimiento de Ailigandi). Pese a que San Blas se ha vuelto un destino apetecido, quien quiera visitar el archipiélago deberá contar con el permiso del cacique para poder pasar la noche en el lugar.

Entre las islas más concurridas se destacan Achutupu, Kagantupu, Yandup y Coco Blanco, perfectas para tomar el sol y apreciar majestuosas formaciones coralinas y una gran variedad de peces. Además, está la opción de tomar un paseo con los buques mercantes de Colón para dejarse deslumbrar por el paisaje.

A este destino, al que comenzaron a llegar turistas estadounidenses desde la década del 40, arriban anualmente cerca de 100 mil visitantes de todo el mundo con el deseo de tener la experiencia de vivir el pasado en el presente, disfrutar de la naturaleza de cada isla y gozar de un ambiente perfecto para la contemplación y la reflexión.

 

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